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Los sindicatos europeos exigen que el empleo y la protección de los derechos sociales sean una prioridad en las políticas futuras de la UE. Ochenta mil manifestantes reivindican en Bruselas una Europa más social y la retirada de la Directiva Bolkestein.
Los secretarios generales de CC.OO. y UGT, José María Fidalgo y Cándido Méndez, encabezaron la manifestación convocada por la Confederación Europea de Sindicatos (CES) que reunió a unos 80.000 manifestantes en Bruselas este 19 de marzo pasado para pedir más y mejores trabajos, defensa de la Europa social y la retirada de la Directiva Bolkestein, en referencia al apellido del comisario holandés que redactó el texto de la propuesta de liberalización de servicios que afectará a sectores como los servicios financieros, postales, culturales, educativos, sanitarios, turismo, la construcción o el medio ambiente, entre otros. El secretario general de CC.OO. tras pedir la retirada de “la directiva Bolkestein”, señaló que la directiva de servicios es anterior a la Constitución europea, pero creo que nuestros gobernantes, si quieren legitimar la UE y es importantísimo que lo hagan, tienen que mirar mucho más a la sociedad y mucho menos a las demandas de las grandes empresas que ya se defienden solas”. “Hoy estamos más alejados que en 2000 del pleno empleo y muchos derechos sociales no están garantizados”. Durante la manifestación, Fidalgo mostró su confianza en que los líderes europeos tengan en consideración esta demanda social europea durante la cumbre de los próximos martes y miércoles también en la capital belga. A su juicio, los Gobiernos de la UE tienen que entender el mensaje de la manifestación de que el modelo económico europeo “no puede resolver sus problemas reprimiendo los derechos de las trabajadoras y trabajadores”. En este sentido, se felicitó de que el Ejecutivo comunitario se haya comprometido a revisar la Directiva Bolkestein gracias a la presión de los sindicatos europeos. Para Fidalgo, "es una directiva que permite que haya trabajadores en nuestro país de empresas de servicios que cobren el salario establecido en sus países de origen y se rijan por su propio derecho laboral, es decir, con condiciones salariales y laborales muy inferiores a las que tienen en España el resto de trabajadores. Esto es inaceptable y supondría un paso atrás muy fuerte, generaría unos agravios y unas discriminaciones muy fuertes”, advirtió Fidalgo. Fuente: Gaceta sindical de Comisiones Obreras (CC.OO) - Foto: Confederación Europea de Sindicatos (CES) |