 Panorámica del mar de plástico
En El Ejido existen dos realidades bien distintas que, lejos de convivir, se dan la espalda: la que se enseña e, incluso, se impone al visitante, la del hormigón, los complejos turísticos y el milagro económico bajo plásticos, y la que se oculta, la de miles de inmigrantes que viven y trabajan en condiciones infrahumanas, en chabolas sin electricidad ni agua corriente, en la zona denominada Tierra de Almería, a escasos kilómetros del lujoso centro urbano del municipio.
 Invernaderos de El Ejido desde la carretera
El portal Siglo22.info presenta el trabajo de investigación realizado por la periodista española Ángela Iglesias, para el que ha contado con el apoyo de la Fundación Roi Baudouin y de la Loterie Nationale.
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Cuando el pasado 6 de abril llegué a El Ejido, en el corazón del poniente almeriense, para realizar una serie de reportajes de futura difusión en Bruselas, apenas tenía dos parámetros del lugar en mi cabeza: el famoso "mar de plástico", como habitualmente se conoce a la extensión de invernaderos que alberga una producción agrícola intensiva que, en apenas cuatro décadas, ha convertido a este municipio en el de mayor renta per cápita de España, y los trágicos sucesos racistas ocurridos en febrero de 2000 y cuyas escalofriantes imágenes dieron la vuelta el mundo.
 Ayuntamiento de El Ejido - centro urbano
El municipio, de más de 75.000 habitantes, se preparaba para las elecciones municipales. Supe entonces que Juan Enciso, el polémico alcalde conservador de El Ejido y, según todos los indicios, máximo responsable de que en 2000 los hechos xenófobos alcanzaran la dramática magnitud por todos conocida, no sólo continuaba en su cargo con un gran apoyo popular, sino que, tras haber abandonado las filas del PP, concurría a los comicios con un nuevo partido, el PAL (Partido de Almería) -el PAL ganó las elecciones municipales del pasado 27 de mayo con una cómoda mayoría absoluta-. Supe también que estaba ante una sociedad próspera y enriquecida, con la mayor concentración de entidades bancarias por metro cuadrado que jamás había visto y con una colección de tiendas de moda que no se encuentra ni en la calle más cosmopolita de Bruselas. "Aquí al final el objetivo es aumentar el poder adquisitivo que se tiene, es una sociedad de nuevos ricos, de gentes que bajaron de la montaña, llegaron aquí sin nada y pasaron muchas necesidades", me explica Paco Toledano, coordinador de Ecologistas en Acción-Almería. "Una sociedad de la opulencia, del usar y tirar y del todo vale. Pero, ¿qué hay detrás? Muchas cosas ruines como el tratamiento de los residuos agrícolas, el uso de productos ilegales en la agricultura y la explotación de seres humanos".
Como animales
 Tierra de Almería
El 70 % de la población ejidense depende exclusivamente de la agricultura intensiva, que desde mediados de los 90 mantiene su altísimo nivel de producción gracias a una mano de obra inmigrante que realiza los trabajos que el autóctono ya no quiere hacer. En El Ejido viven 14.000 inmigrantes de 89 nacionalidades, fundamentalmente marroquíes, ecuatorianos y rumanos. De entre ellos, un total de tres mil viven hacinados en chabolas, en medio de los invernaderos, sin electricidad ni agua corriente, sin servicio de basuras ni de correo, como animales cuyo destino no interesa a nadie.
 Complejo turístico de Almerimar
Abdelcadel Chacha, representante del SOCSET Andalucía (Sindicato Obrero del Campo) denuncia esta situación y me conduce hasta Tierra de Almería, la zona que congrega un mayor número de chabolas del municipio. Es estremecedor contemplar desde allí, a escasos tres kilómetros de donde nos encontramos, el exclusivo complejo turístico de Almerimar, con sus campos de golf, sus mansiones y su puerto deportivo, uno de los mayores de Europa.  Puerto deportivo de Almerimar "Por convenio, un trabajador del campo tiene que ganar 40,8 € al día, con un horario de 7 horas y 40 minutos", precisa Abdelcadel. "Pues bien, en El Ejido no encontrarás a ningún inmigrante, con o sin papeles, que gane más de 32 € en un invernadero y los horarios no existen, se trabaja lo que diga el propietario y si no estás conforme te vas. La mayoría de los trabajadores que viven aquí, en Tierra de Almería, llegaron en pateras y de lo poco que ganan aún tienen que enviar dinero a sus familias. Aunque tuvieran dinero para vivir en un apartamento en El Ejido tampoco podrían porque los ejidenses raramente alquilan a hombres inmigrantes solos. Así que lo que hacen es aguantar de esta manera todo lo que pueden hasta que pasen tres años y estén en disposición de consiguir los papeles. Lo que pasa es que muchos de ellos, al vivir en esta situación de ostracismo, se vuelven locos en el proceso".
Sin cohesión social
 Interior de las chabolas de Tierra de Almería
Esto fue lo que les ocurrió a los dos inmigrantes marroquíes que en febrero de 2000 asesinaron a tres ciudadanos ejidenses. Ambos estaban diagnosticados como enfermos mentales y lo ocurrido desencadenó una ola de violencia xenófoba sin precedentes bajo el lema "a la caza del moro". La policía tardó tres días en recibir órdenes de intervenir por parte del Ayuntamiento, de ahí que todos los agentes que trabajan por los derechos de los inmigrantes en El Ejido señalen al alcalde Enciso como máximo responsable de lo sucedido. "Lo que él hizo fue defender sin escrúpulos los  Interior de las chabolas de Tierra de Almería intereses de sus votantes, ni más ni menos", recuerda Abdelaziz Chabar, mediador social en Almería Acoge, asociación que trabaja desde hace veinte años para favorecer la integración de los inmigrantes en esta provincia andaluza. "Lo dramático y terrible es que, siete años después de todo aquello, constatamos que se puede reproducir en cualquier momento, ya que no se ha trabajado la cohesión social. Nadie pone en duda la necesidad de la mano de obra  Interior de las chabolas de Tierra de Almería inmigrante, pero fuera de las horas de trabajo los inmigrantes molestan. Y esto no puede ser: si es una realidad que Europa necesita mano de obra inmigrante, tenemos que reclamar que prevea una vivienda digna para estas personas, que sepa tratarlas y que respete su cultura y su identidad". El mediador Abdelaziz Chabar en su despacho
 Abdelaziz Chabar con dos inmigrantes sin papeles a la entrada de su chabola en Tierra de Almería
Quien sabe, tal vez una noche de este verano alguna nota del esperado concierto de los Rolling Stones en El Ejido se haya escapado hasta esa Tierra de Almería, donde un inmigrante sin nombre y sin voz estaba mirando, incrédulo, el techo de plásticos y cartón que le tenía deparado la ansiada Europa.
(C) Ángela Iglesias y Siglo22.info - Se permite la reproducción de este artículo siempre que se indique la fuente de la información:
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y el autor del artículo (Ángela Iglesias Bada)
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